Enjoy the kiss

.....~~el beso es la puerta de la intimidad~~.....

miércoles, 7 de marzo de 2018

No tengo ganas

Estoy pasando por un periodo de mi vida donde todas las malas decisiones desatan sus consecuencias, todas y cada una de las cosas que adoro hacer tuve que dejarlas, renunciar a ellas. Uno piensa que las consecuencias se acumulan hasta que uno es viejo, pero a mis 26 casi 27 años estoy viviendo un período crítico.
Me educaron para ser una ganadora, alguien que no falla y las veces que he fallado, las he hecho pasar por situaciones del destino o "realmente no quería eso". Pasó con mi  puntaje para entrar a la universidad,  yo creía que quería estudiar enfermería, pero no me alcanzó. Postulé para ser profesora de Biología, quedé y entré.
Realmente no quería ser enfermera. Realmente no sabía qué quería hacer con mi vida, ni qué estudiar. Cuando estaba en el último año de enseñanza media realicé el proceso de postulación para entrar a la escuela de suboficiales del ejército. Quizás, ahora que lo pienso, quise ser parte del ejército porque no tengo que decidir lo que quiero, no tengo que ser yo quién tome las decisiones de mi vida, para eso hay y siempre habrá gente con más cargo que yo para hacerlo por mi.
No quedé, tengo un pie semi plano y carecía de alguien dentro de la institución para que me hiciera entrar.
Que pena, tendrás que decidir en tu vida, adelante: sé libre y feliz.
Mi primer año en la universidad fue un destape, maravilloso, puedo seguir siendo adolescente y además, qué afortunados somos, vivir la vida libre.
Pero yo no necesitaba mi libertad, busqué a un hombre con quien convivir mi día a día. Pero ¿cómo elegir? a mi me enseñaron a ganar, no a vivir. Elegí a alguien que no me quería, me tenía cariño (creo). pero que estuvo conmigo por más de un año sin estar conmigo realmente. Se acabó, estuve un poco triste y se acabó.
Entablé relaciones con otros hombres que reflejaban mi paso a la madurez, lento pero seguro, no vale la pena mencionarlos. Encontré buenas personas, encontré a una amiga, pero en el momento en que decidí que solo quería trabajar y podía dejar para después mi tesis, me alejé de ella y de todas las personas que me rodeaban. No quería que nadie me viera fallar.
Han pasado 3 años desde que decidí eso, como persona y como profesora he crecido, he aprendido mucho de cada personita que he tenido en mis manos para formarla y educarla. He recibido el amor y la admiración de colegas, apoderados, niños y adolescentes. "Es la mejor profesora"

Esa frase me apuñala el alma, porque no soy profesora, no tengo el título.

Hoy estoy aquí, sin los niños que me llenan el corazón, sin mi amiga, tratando de sacar el título, alejada de todos los que me hacen bien, pero sintiendo el apoyo que me dan. La soledad me hace mal, estoy fallando, he fallado mucho, he vivido unos años que no me pertenecían aún.
Me hundo, me hundo en lo que tengo que hacer, es como si estuviese cayendo en arena movediza,  todos me hacen barra para salir, pero yo me quedo ahí, dejo que me consuma, y con una sonrisa en la boca les digo que todo va a estar bien.
La soledad es amiga del miedo y la cobardía, quiero hablarle a esa amiga, pero no quiero que me rechace, finalmente no le hablo.
Quiero salir de esto, pero no puedo, no tengo ganas.

domingo, 7 de febrero de 2016

Poco a poco

Cuando era una adolescente llena de alegrías y emociones intensas, amaba con el corazón de una manera tan risueña que podría haberme infartado. Más adelante comprendí que aquel órgano es un músculo que se contrae rítmicamente para bombear sangre hacia el cuerpo y de vuelta. Caí en la cuenta de que el amor puede ser un aprendizaje continuo, día a día,  que no necesariamente tiene que ser de color rosa con flores para que sea maravilloso. Hay que caerse varias veces y entender que la persona que está a tu lado te puede hacer mucho daño sin siquiera proponérselo.

Hace un tiempo, navegando en la inmensidad de las frases amorosas que hay por la web me encontré con una que me marcó y le dio mucho sentido a mis pensamientos:

<< Yo no quiero un "para siempre" de unos meses, yo quiero un "poco a poco" que nunca acabe>>

Cuánta razón se escondía en unas simples palabras. 

La última vez que mi "corazón" sufrió intensamente fue a mis 20 casi 21 años. Hoy  casi 4 años después llegó a mi el enamoramiento otra vez, se tardó un poco, pero llegó con todos los miedos que podría haberme traído.

Me gustó, lo deseé, me enamoré y hasta el día de hoy lo amo con locura. Cada día que pasa lo amo más si es que es aún posible, pero el me ama siempre lo mismo: infinito. ¿Cómo puede amarse infinitamente todos los días? Por mi parte lo he amado de a poquito. Desde que comprendí que sentía tal sentimiento por él, cada vez que me pregunta cuánto lo amo le respondo con cifras, creo que empecé con 3. Cada día iba subiendo, a veces uno por día, otras subía mucho.

Mi enamorado siempre me reprochaba que lo amaba poco, jamás ha comprendido que mi amor crece todos los días, es triste que no lo entienda, pero es totalmente lo que siento. Hace unos pocos días la cifra quedó en 270, hoy nuestra conversación fue:

- Cuánto me amas?- preguntó él.

- Hoy te amo 300- le respondí al teléfono con una sonrisa.

- ¿Tan poco?- y en este preciso momento fue cuando mi sonrisa se quebró- me paso por la raja tus 300.

Separé el teléfono de mi oreja, no podía creer que hubiese dicho tal cosa. Con una furia contenida le corté. 

Cuando se suman un montón de situaciones que te decepcionan, tratar de contener el llanto es casi imposible, los tejidos alrededor de tus ojos se sienten calientes, te arde un poco en el lagrimal, ves un poco borroso, las lágrimas se acoplan en los párpados y caen, sin remedio ni piedad. 

martes, 22 de diciembre de 2015

El amor nunca se sintió tan bien

En el corto camino amoroso de mi vida he pasado por distintas situaciones, relaciones y emociones. Pololeos cortos, casi largos y algunos casi efímeros. Hombres he encontrado que dejan sus cuerdas vocales flojas de tanto prometer y afirmar sobre el amor, otros ni siquiera hablaban... pero besaban bastante bien. 

Creo que he encontrado a alguien que hace la diferencia en mi, me provoca sensaciones, sentimientos y acciones que antes no nacían en mi. Quiero pasar cada momento de mi día con él, quiero compartir mis alegrías y mis deseos con él... lo más bonito es que al parecer él lo quiere así también.

No sé si conocen esa sensación... no creo que sean mariposas, porque lo que se siente está un poquito más al sur...es como un cosquilleo cerca de nuestro aparato reproductor, un montón de terminaciones nerviosas se alteran y te excitas. Esa, esa justamente es la sensación que él me provoca, algo normal, diremos todos. La diferencia es que jamás un hombre me había provocado tal sensación con solo un beso.

Un beso necesita para prenderme, quizás es porque al besarnos nos entregamos por completo, ninguna atadura, somos uno. Cuando sus labios se abren para recibirme, tranquilo y a la vez deseoso, húmedo y cálido es de la misma manera en que lo recibo yo. Nuestras manos se pierden tratando de afirmar sus dudas, su entrega y su amor.

Cuánta valentía llena los corazones de las personas que se aman y entregan, si existe un Dios, debe ser ese que alimenta el corazón de mi amado.

miércoles, 15 de julio de 2015

Otra vez

Miré a alguien.
Me atrajo,
hablamos,
hablamos,
hablamos,
hablamos,
hablamos,
hablamos.

Primera cita,
hablamos,
reímos,
bebimos,
preguntamos,
nos besamos,
besos,
besos,
besos,
nos volveremos a ver.

Me ilusiono.

Él me gusta,
hace mucho que no me gusta alguien.

Hablamos,
hablamos,
hablamos.

Nos volvimos a ver,
está raro,
un beso,
hablamos,
otro beso,
nos despedimos.

hablamos
hablamo
hablam
habla
habl
hab
ha
h

Se acaba. 
Volví a creer que todo estaría bien.
Volví a creer que había encontrado a ese alguien. 
Volví a perder. 
Volví a caer otra vez...

martes, 19 de mayo de 2015

Mi personaje favorito

Ayer leía un libro, un libro de amor.

Más bien de un hombre que se niega al amor. Es un libro romántico y erótico, pero lo que me marcó no es eso puntualmente, fue que cuando leía al protagonista negarse a este amor y solo dar paso al sexo.... en mi mente tu ocupabas su personaje, no sé si porque tengo una imagen totalmente equivocada de ti o porque en mi mente yo era la co-protagonista, la que te llevaba por el camino del amor y que hacía todo por ti, por el personaje...

Solo sé que te convertiste en mi personaje favorito...si te vuelvo a imaginar en otro de mis libros románticos me tendré que preocupar, no me quiero enamorar de ti.

jueves, 1 de enero de 2015

Bite me

Quiero besar y recorrer centímetro a centímetro cada parte de tu cuerpo. No es el tipo de cuerpo que deja embelesados a los que miran las revistas. Sin embargo su piel es más real que la de cualquiera, huele al paraíso y su sabor me excita de tal manera que mis músculos se tensan de solo pensarlo.

Si yo te beso... por favor, por favor...ya no puedo más...muérdeme!
 

jueves, 18 de diciembre de 2014

El miedo

Hay una pregunta que desde hace algún tiempo pasea lenta, pero arduamente dentro de mi cabeza: ¿En qué me he convertido?

He tratado, con gran superioridad, de evadirla. La pregunta me asusta, me carcome y produce un bloqueo mental en mi cansada mente, me produce un dolor en el centro de mi pecho, me quita el aire...por eso la evito.

Sin embargo lo que me aterra a nivel celular, y podría decirlo, a nivel molecular también: es la respuesta. Todo en mi se estruja, se deshidrata, se vuelve tóxico y es tanto el dolor  que se deja de sentir cualquier estímulo. 

El miedo es uno de los peores sentimientos cuando te has vuelto una persona que gusta de reflexionar sobre la vida. Comienzas a temer de tu mente, de lo que puede elaborar, esos pensamientos que vislumbran la realidad de tu propia existencia. Analizas todo, tu amiga te cuenta su vida y más que pensar en ayudarla, comienzas a evaluar el porqué ella hizo tal cosa, el trauma que tiene, cómo influye en ti, "a mi también me ha pasado", yo hice tal cosa, el trauma que tengo, como influye en los demás, lo que debo hacer, lo que debo reflexionar....y así una infinidad de pensamientos hilados en unos pocos segundos ¿y qué pasó con tu amiga? ya no le tomas atención, no existe su problema, solo existes tú y tus traumas. Qué asco de amiga soy.

Me he dado cuenta, dolorosamente, que no soy la persona que creo ser. El egocentrismo ha hecho mella en mi personalidad dejando salir los peores sentimientos que podría tener hacía alguna persona, y duele. La maldad de la gente que me rodea por fin ha corrompido mi mente. Muchas veces tengo que suprimir comentarios venenosos que luchan por salir de mi boca, me doy cuenta, me hago consciente de ello y me asusto (otra vez el miedo), me doy asco... ¿En qué me he convertido? 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Quédate conmigo

Con un bossanova de fondo ella se paseaba por un bar de Copacabana, pensando, sopesando las opciones para una noche inolvidable. Su naturaleza aventurera muchas veces discutía con su lado romántico, el problema era que no entendían que la aventura y el romanticismo lo pasan muy bien de la mano.
La música envolvente la llevaba caminando casi por las nubes, cerraba los ojos y caminaba solo con su instinto. Los acordes la movieron hacia la pista de baile, Cada nota la expresaba con su cuerpo, uno de los amores más grandes es por la música, en ella te refugias, vives, lloras, te acompaña y respiras. 
La noche y la humedad daban pie a la locura, a que se perdiera en el aroma de carnaval. Bailaba sumergida en mundo cuando éste se vió invadido. Una mirada pesaba en su aire, la sentía cerca , le pasaron muchas cosas. Su mundo se disolvió, paró su cuerpo el movimiento, las notas dejaron su esencia, se sorprendió. Jamás había sentido algo así.
Abrió sus ojos buscando la mirada de quién se había metido en su mundo y parado todo por completo, casi molesta y con el ceño fruncido recorrió el bar. Rápidamente encontró ese par de ojos que buscaba, cafés. 
Un mirada serena, tímida, pero directa; sus ojos representaban la ternura y la perdición juntas. Un escalofrío recorrió su espina, se fijó en su nariz, su boca semi abierta que dejaba escapar las ganas de besar. avanzó confundida, sus pies se movían solos, sus manos picaban, necesitaba ocuparlas, llegó frente a él y tomó su nuca...sus manos dejaron de incomodarla, se volvían útiles.
Él dejó que ella comiera su boca, rozó su cintura y la atrajo a su caliente cuerpo. Se fundieron en un abrazo dejando que sus mundos se completaran; ella volvió a bailar y él se movía a la par. Reían y bailaban, bebían y conversaban, Ella se sintió tan a gusto que se asustó...

Con una última mirada de tristeza se dió vuelta y marchó, en su corazón solo existía el dolor de no poder disfrutar de las mariposas en su ser, y no es que no lo disfrutara por alguna razón lógica, más bien era porque toda su vida había estado acostumbrada a ser maltrada y tenía un talento especial para elegir a la persona incorrecta. Se sentía mal y enojada con ella misma por ser consciente de aquello, pero tampoco quería cambiar. Su vida estaba cómoda de esa manera...

Sintió un brazo que la tomaba por el hombro, se detuvo y volvió sus ojos preparada para rechazarlo... 

"quédate conmigo..."  

lunes, 3 de noviembre de 2014

Amores intensos

Se miraron,
hablaron,
se gustaron...

Se besaron,
se tocaron,
y se mordieron.

Él un enamorado del amor,
ella de los recuerdos de pasados amores.

Se besaron,
se tocaron,
y se mordieron.

Él y ella en una burbuja
respiraban el amor incomprendido.

Se besaron,
se tocaron,
y se mordieron.

Se aburrieron de quererse,
nada tenía sentido...

Se ignoraron,
Se pelearon
y se odiaron.

domingo, 19 de octubre de 2014

Y si me cuentas tus secretos?

Abrí los ojos de repente y sentí cómo acercaba mi boca a la suya. Fue un beso abrumador, anhelado desde el primer momento, saboreado desde que lo vi hablar y negado hasta ahora. 
Me dejé llevar por su calor, por la forma de acercarse a mi, y por todas las razones que mi corazón no puede entender ni controlar.

Suave, dulce, húmedo, ansioso, su beso era todo lo que había pensado... y más. Cada movimiento de sus músculos era una invitación para sentir lo cálido que podía ser. Nuestras lenguas se enredaban y bailaban en busca de ese poder que te hace actuar.

Actuar para mover tus manos y desabotonar cada barrera que se interpone al roce de la piel, al goce...

No sé muy bien quién ganó esa pelea, solo resta decir que su camisa, mi polera, y nuestros jeans ya no tenían espacio en este cuadro. En cada poro de mi piel dejó su nombre marcado y en cada cosquilla de su ser dejé la huella de mis labios.

Muchas veces, y las mujeres estarán de acuerdo conmigo, no hace falta de la penetración para llegar al éxtasis y ésta fue una de esas ocasiones, tanto así que luego de enfrentar el firmamento con la danza de nuestros cuerpos... sentía que lo conocía de toda la vida, que me sabía todos sus secretos, que podía leer mi mente...sentíamos que nuestras almas venían unidas hace mucho tiempo.

miércoles, 16 de julio de 2014

La primera vez como titular

Esta no es una historia de amor romántica, tampoco de alguna competición. Esta historia habla de la primera vez que me planté en una sala como la titular, no como practicante ni reemplazo. 
Cuando me ponía a pensar y a soñar con mi primera clase como la dueña de la sala me aventuraba a confeccionar libretos en mi cabeza, ¡Como si fuese una obra de teatro! .... de cualquier manera, no veía esta escena tan cercana, quizás debido a la inmadurez que domina mi mente o sólo porque no quería dejar de ser la compañera buena onda en la sala. 
Basada en mi gran experiencia con profesores, y escribo "mi gran experiencia" porque he conocido a lo menos 30 profesores en mi vida escolar, más los profesores de la universidad, he concluido que en escasas ocasiones los profesores sonríen y son buena onda en sus clases. En mi mente la palabra "profesor" es cualquier cosa menos: simpático, buena onda, entretenido, sonriente. Quizás el resto de la gente no piense lo mismo, debe ser porque tuvo profesoras distintas a las mías (muy lógico). Éste lado del docente, del "saber ser", de lo actitudinal del profesor me empezó a preocupar bastante; ¿Cuál es la imagen que le damos a nuestros niños y/o adolescentes de nosotros mismos si nunca sonreímos siquiera? No sé los demás, pero yo cuando era niña sentía que, a pesar de ser estrictas, mis profesoras no tenían una vida feliz y que a lo mejor no les gustaba lo que hacían, fuese por la razón que fuese. Y luego de una ardua reflexión me dije a mi misma: misma, tu no quieres dar esa impresión a tus estudiantes. ¿Dónde está el cariño y el amor por lo que estoy haciendo? Por más que lo profese, no hay coherencia en mis actos, más que el de pensarlos y emitirlos. Sin embargo la reflexión no solo queda ahí ¿cómo lograr un equilibrio entre lo estricta y lo feliz (por decirlo de una manera)? Es algo que aún no logro responder.
La oportunidad de trabajar y tener mi titularidad se dio cuando menos lo pensaba, en menos de 3 días yo empezaba a ejercer mi docencia en una escuela donde tendría que trabajar con quintos básicos (para lo cual no tenía preparación en cuanto al trato, más que la que he adquirido con mis niños de scout). Si bien es cierto sentía cierta irresponsabilidad por tomar el trabajo sin tener preparación en esos cursos tan pequeños, lo tomé como un desafío y pensando en los niños que llevaban un casi un mes sin profesora.
El momento había llegado y yo aún no había definido mi libreto, no alcancé a pensarlo, menos ensayarlo. No era necesario. Solo llegué antes ellos, me presentaron y yo apenas hablaba, mi intuición era mi guía. Creo que con decir que fue muy oportuno el omitir el desayuno, habría vomitado en frente de ellos, bastaría para explicar mi sensación. 
Los miré, 45 caras de expectación me miraban y yo no sabía si reír o llorar. Opté por eliminar esas dos alternativas y me obligué a hablar. Los saludé, me presenté, con la voz más precisa y clara. No sabía si lo que hacía estaba correcto, les expliqué las reglas y les conté algunas cosas, además de ver qué tanto habían "aprendido" en las clases. Así fue en los dos cursos que tengo a cargo.
Hoy a 9 semanas de comenzada esta travesía agradezco a la vida la oportunidad, porque los adoro. Sé que se viene un segundo semestre con muchos desafíos, pero espero tener el valor, la capacidad y el amor para llevarlos a cabo.
Hoy sé que las palabras CONSTRUCTIVISMO y CONDUCTISMO no tienen mucho significado a la hora de tomar tus estrategias (como lo presagié en mis últimos años de carrera), no son conceptos buenos o malos, ninguno te condena, lo que sí puede hacerlo es tu disposición al momento de pararte y dar lo mejor de ti a tus estudiantes y lo feliz que seas 
al hacerlo.

domingo, 13 de octubre de 2013

Cuando veo una película romántica, en el único en quien pienso es en ti. Cuando me preguntan cómo son los besos perfectos, describo cómo me besabas. Si escucho una canción que habla de amor, tu mirada viene a mi mente. Cuando me preguntan el lugar favorito, siempre contesto el mismo, tu puerto.
No sé si será que últimamente ando muy sensible, o depresiva.....o sólo quedan los buenos recuerdos de ti, o quizás, solo quizás, quizás has sido mi único gran amor.

Con el que más disfruté, con el que más lloré, al que más odié, al único que amé.

martes, 8 de octubre de 2013

La vida no se mide en años, se mide en días rescatados

He soñado que en momentos banales muero, y la sensación de anhelar la muerte no me asusta, porque a pesar de todo lo malo soy feliz. No me importa dejar amigos porque sé que tendrán apoyo después de mi, dejar a mi familia no me deja con amargura, sé que recordarán los hermosos momentos que pasamos juntos y sabrán que yo no quiero, por nada del mundo, que sufran.
Quizás pensarán que tenía toda una vida por delante, una mujer sana que casi es una profesional, dirían que tiene toda una vida y carrera por recorrer, pero no. La vi
da no se mide en años, se mide en días rescatados. uno de los libros a los que más les tengo cariño hace que te preguntes cuántos días de tu vida has sido feliz, que los rescates, ¿cuántos son? Es un ejercicio que te hace pensar, y caer en cuenta de que muchas veces malgastas días enteros solo en reclamar, en no aprovechar lo bueno del día, de la vida.
Y estoy aquí, rescatando casi la totalidad de mis días, tengo mi vida recorrida, no necesito más. He sido feliz y he intentado de que quienes me rodean lo fuesen también, aunque solo tuviera nada más que una sonrisa para entregar.
Escribo esto no como una nota suicida, lo escribo porque he tenido la sensación de acercarme a la muerte en variadas ocasiones, cada vez que voy en la micro y esta se detiene por un segundo en algún cruce y a mi lado veo las luces de los autos que aguardan, las veo tan grandes, tan potentes que siento que en ese segundo, mísero segundo, el curso de mi vida puede cambiar. 
Lo escribo con lágrimas, lágrimas de emoción, porque sé que no sufriré, sé que alguien me extrañará, y ojalá me recuerden por todo el bien que hice, creo que al final es lo que la mayoría queremos. 

viernes, 4 de octubre de 2013

Comienzo de un fin

Sensibilidad, amargura, nostalgia, desapego, negación, felicidad, confusión, pena, lágrimas y emociones. Los sentimientos que enumero no son correlativos ni se sienten solo una vez. 
Cuando caes en cuenta de que tienes que cerrar un ciclo, que ya ha llegado a su fin una hermosa etapa en tu vida, comienzas a recordar los momentos que viviste. No es fácil detener la confusión y la nostalgia. Tus días están contados, y no es el dejar el lugar al que perteneciste lo que te hace sentir esa mezcolanza de sentimientos, es la gente y el compartir del día a día, es esa calidad humana la que te hace querer quedarte para siempre.
Pero no se puede estancar el camino, debemos avanzar y cerrar el libro que representa tus vivencias en la universidad, y cuando pienso en esto, comienza mi negación. El pensar que viviste amores, desamores, traiciones, vergüenzas, rabias, penas, frustraciones, felicidades, cervezas, bailes, conversaciones eternas y una evolución en tu ser, te muestra que el tiempo no pasa en vano...


sábado, 14 de septiembre de 2013

Sensaciones húmedas

Quiero mirar, pero si levanto la mirada te darás cuenta y leerás en mis ojos que estuve pensando en ti. No es nada malo pensar y alucinar en ti, pero es que me avergüenzo un poquito. Si tuvieses la capacidad de leer mi mente creerías que estoy loca, jajajaja y lo estoy, pero por ti. 

La habilidad que tengo para imaginarte, para sentirte sin que estés, uf! te digo que de verdad me avergüenzo, realmente soy muy creativa. Ahora mismo te imaginaba entrando a mi casa y me decías " a lo que vinimos señorita", y me besabas, no precisamente la boca. La ropa volaba en cualquier dirección, las ansias y el deseo se sentían en el aire, se respiraba sexo, para que veas que hasta ese aire me lo imaginaba; y es que lo que produces en mi es algo sobrenatural, haces que cada poro de mi piel se dilate a las sensaciones, produces que los escalofríos inunden mi cuerpo, y no es necesariamente por el frío. Corrientes eléctricas se cuelan por las hendiduras de mi ser.... si tan solo no fuese un sueño, un pensamiento.

Quiero volver a ensimismarme en estas imágenes que creo en mi mente. Las sensaciones vuelven a mi, puedo sentir tus manos en mi cuello, recorriendo, bajando y cubriendo cada pedazo de piel. Te quedas en mis pezones y no puedo evitar dar un respingo a la realidad. Te miro de soslayo y me vuelve esa sensación allá, en el sur de mi continente. Me siento húmeda y te miro otra vez. Mierda! me pillaste.

Sonríes...sonrío...
 

viernes, 26 de julio de 2013

Ojalá

Ojalá algún día las personas se dieran cuenta de lo que damos por ellas, que muchas veces ofrecemos todo por el otro y ni siquiera recibimos una sonrisa a cambio. Si tan solo los demás se tomaran un par de segundos en pensar la voluntad que se tiene hacia sus necesidades, hacia su persona, sería todo mas hermoso.
Imagina si todos nos damos cuenta de que la otra persona ha dedicado un minuto de su vida y tiempo en apoyarte, en darte cariño, en escucharte, en ser sostén, dar aprecio, amor, una mirada cómplice, una esperanza o un consejo de corazón, si es que somos conscientes  de esa atención y la valoramos podremos entablar relaciones duraderas y maravillosamente sanas con gente que de verdad te aprecia y que puedes contar con ellos. Aunque no basta solo con valorar esos gestos, parte del juego es la reciprocidad, yo también tengo que corresponderle a esa persona que ha estado ahí conmigo o me ha apoyado, así se crea un circulo emocional que va compartiéndose con los demás, generando al tiempo y concientemente una red de confianza y certidumbre de que no estás solo, que tus emociones no están amparadas en el aire, sino en personas tan reales y cómplices como tú. 

Es importante señalar que no se hacen las cosas por esperar algo a cambio, pero siempre es bienvenido ese gesto, demuéstralo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Casual?


Hay un juego que no puedo dejar, necesito vivirlo. El amor y la pasión de solo una noche me reconforta, y me protege. El saber que jamás volverás a ver a esa persona lo hace mas extremo e interesante, desata mis pasiones e inhibe mi vergüenza.
Esta noche y como tantas otras me fui a un bar con mi mejor amiga, ella no comparte mi forma de ver las relaciones. Asegura que me escondo de mi capacidad de amar. De eso hablabamos mientras saboreabamos unas caipirinhas cuando mi mirada se posó en un tipo que entraba al bar. Vestía chaqueta de cuero y jeans oscuros, se dirigió a la barra y pidió un trago. Volví mi atención a mi amiga, suena su teléfono, y es el pesado de su marido que no puede dejar a su mujer salir a tomar un trago. Fui al baño, no soporto las discusiones de pareja. 
Qué manera de maltratar tu juventud teniendo un esposo, cuando podrías disfrutar de todo lo bueno que te ofrece la vida sin atarte a una persona. 
Volví a nuestra mesa, mi querida y sometida amiga debía marchar, tomó sus cosas y se despidió de mi.
- Cuidate por favor, tú sabes a lo que me refiero- enfatizó.
- Descuida, hoy solo me acostaré con uno- le dije riendo.
- Gracias- y se fue.
Tomé mi chaqueta, mi trago y me fui a la barra. Un tipo se me acercó y me invitó a beber de lo que tenía en su vaso. No, gracias. Al parecer no le gustó que me negara, lo noté agresivo e insistió, amablemente le repetí que no me apetecía, ya tenía mi bebida. 
Tiró mi vaso al suelo y volaron los pedazos de vidrio. Enojado me tomó por los hombros para sacurdirme, pero algo lo contuvo y me soltó inmediatamente. El sujeto de chaqueta y jeans oscuros había salido en mi defensa. 
Me tomó de las manos y me sacó de ahí.
- Estás bien?
- Algo así, gracias, no se que le sucedió a ese tipo, yo solo le rechacé el vaso.
- ¿Y a mi me aceptarías un trago de vino? - me preguntó seriamente.
- Está bien.
Fuimos a su casa, bebimos y conversamos de la vida, era menor que yo solo en un par de años, soltero, sociable y algo rudo, misterioso. Me lo propuso sin vacilar, quiero tener sexo contigo, aquí, ahora y muchas veces. Si hay algo que enciende mi pasión es un hombre con decisión.
Como respuesta le subí el volumen a la música, me acerqué y le quité la camisa, inmediatamente me tomó con ambas manos de las nalgas y me presionó contra su erección latente. Recorría mi cuello con su boca, besaba, succionaba y lamía mi piel, mientras sus manos danzaban por mis muslos en dirección a mi entrepierna. Yo solo atiné a respirar y dejarme llevar, me daba nalgadas de vez en cuando y yo no podía dejar de escapar algún pequeño gemido, sobretodo cuando estos golpes eran cerca de mi sexo.
La ropa estorbaba, rajó mi blusa y el brassier desapareció como por arte de magia. Tocó y masajeó mis pezones, se los llevaba a la boca y los mordía, provocando que en mi centro hubiesen descargas eléctricas. 
Yo quería ocuparme de su miembro, preparado esperaba por mis caricias y mi lengua. Jugué con su punta, la introducía a mi boca y la rodeaba con la lengua, luego recorría todo su largo con codicia, lentamente, saboreándolo. A veces me daban ganas de morderlo, lo metía hasta mi garganta y succionaba, cada vez más rápido. Poco antes de llegar a su climax me tomó y colocó en su sofá, abrió mis piernas y se puso a darme placer, y cómo lo hacía!, me temblaban las piernas con su experticie, introducía sus dedos y lamía con agilidad y rapidez. Comencé a sentir calor de la cintura hacia abajo, casi se me dormía la cola, aumentó de ritmo y yo no aguanté más, grité como nunca. Pero nada había terminado, me penetró inmediatamente, estaba apretada despues del orgasmo así que su goce era más sabroso. Mantuvo un ritmo suave para que me recuperara, cuando volvi completamente al juego, aceleró. Me tomaba de mi cadera, era amo y señor dominante, y eso me quemaba aún más. Gemía sin parar, me dió vuelta para quedar mas cómodos y me tomó fuertemente, logrando embestidas que me descolocaban de mi eje, gritamos los dos juntos cuando se acercó el final y caímos en su alfombra agotados.
La noche fue larga y el desayuno también. Una buena manera de comenzar el fin de semana. Cabe resaltar que nunca más lo volví a ver, si no ¿qué gracia tendría el sexo casual?

lunes, 10 de junio de 2013

Ángel (parte 1 de 2)

Su piel está caliente, la siento. Él duerme a mi lado y lo he mirado desde que desperté. Se ve tan sereno, sin preocupaciones, se ve como un ángel, mi salvador.

Anoche yo era un atado de nervios, estaba desesperada y sentía que nadie ni nada en el mundo podía ayudarme. Desolada y deshidratada por tanto llorar nada podía hacerme recapacitar, lo  necesitaba, perderme en el limbo. Quería llamar la atención? no lo sé, quizás si, pero necesitaba saber que estaba haciendo algo para poder desaparecer. Fui al baño y traje cloro, luego al botiquín y traje fármacos diversos. Sería una agonía dolorosa y si tenía suerte quizás moriría.

Pensaba en las formas de ocupar lo que había traído frente a mi computador cuando me habló por chat. Me saludó y un gran peso cayó en mi estómago, no contaba con eso y quise no responder. Luego de 5 minutos mirando su "hola, como estás?" me decidí a contestarle.

- bien y tú?
- bien, sabes he pensado en ti mucho hoy

Que había pensado mucho en mi? que clase de saludo era ese, qué se supone que debía responder ante eso.

- en serio?  eso porque....
- y te lo preguntas? pues porque te quiero y porque sé que estos días lo has pasado mal, juntémonos hoy? ahora?
- ahora? por  que ahora?
- porque el momento siempre es ahora. Que dices? voy a tu casa?
- mmmm... estas seguro de esto?
- claro que si, por eso te he hablado ahora, quiero verte, lo necesito.

Y lo que necesitaba yo? quería estar sola en mi dolor, nunca mirar atrás. Y por qué ahora, justo en el momento en que había decidido que quería una tortura en mi cuerpo, ahora que quería la muerte.
Me dispuse a responder a su último mensaje, pero ya se había desconectado. Que clase de persona se cree, ni siquiera espera una respuesta, par qué me habló entonces. Quedaba más que demostrado que realmente no le importo a nadie.

Tenía hambre pero no quise comer, si lo hacía mi estómago no podría absorber bien los fármacos. Pensé en escribir una carta, pero no lo logré, quise que alguien me detuviera, pero estaba sola. Tomé las pastillas, las ordené y fui  a buscar un gran vaso con agua. No había alcanzado a sentarme otra vez en mi cama cuando escuché que alguien me buscaba afuera. Me asomé por la ventana y mi sorpresa fue inmensa, él estaba ahí esperando por mi, se había desconectado para venir a verme.

Rápidamente escondía las pastillas debajo de la cama junto al cloro. Pasé frente al reloj, eran las 11 de la noche. Abrí la puerta y lo miré con una mezcla de confusión y ... alegría?. Pasó a mi casa solo saludándome y casi ignorándome por completo. Quedé petrificada, sabría él lo que yo quería hacer? imposible, no tenía cómo enterarse...

continuará...

viernes, 7 de junio de 2013

Modificando el ardiente poema

Es una modificación hecha por mi del poema 20 de Pablito Neruda, si te fijas en los versos, son parecidos.




Puedo escribir los versos más ardientes esta noche

Escribir, por ejemplo: tu boca contra mi espalda
y dibuja mi mano un rumbo hacia tu pecho.

el aliento de mi alma toca tu pelo y baja.

Puedo escribir los versos más ardientes  esta noche
yo lo deseaba y a veces él también lo hizo

En noches como esta me tuvo entre sus brazos
lo sentí como si nunca lo hubiese tenido

Él me besó, a veces yo también lo lamía
cómo no haber saboreado su miembro prolijo

Puedo escribir los versos más ardientes esta noche
Pensar que hay en tu cuerpo, lo que un día fue mío

Rozar tu piel extensa, con la punta de mis yemas
y entonces derretirme con el calor de tu vicio

Que tiene tu cara que me es difícil acariciarla,
tiene tanto ardor en la mirada que no lo consigo

Así es, siento que me invita, me invita al cortejo
sus ojos me llaman a probar su cuerpo encendido

Como para besarte mis labios te buscan
mis piernas te buscan y se envuelven a tu ombligo

Durante esta noche que caen estrellas angelicales
nosotros en un goce queremos ser  uno mismo

Es lo que quiero, deseo, lo que siempre quise
mis labios viajaron para susurrar a su oído:

tómame por completo y recórreme con tus besos
de a poco, despacio, que no quede un centímetro.

Lo quiero, aquí y ahora, cuánto lo quiero
es tan corto el orgasmo y tan largo el placer vivido

Porque en esta noche no quiero que me separes de tus brazos
cuando quieras dormir, sueña conmigo

Aunque este sea el único amor de mi alma
y este sea el ultimo verso que te escribo.













domingo, 5 de mayo de 2013

Ir y venir

Me miras, haces que me rinda a tus pies, que caiga como un niño con un dulce, y después de todo eso, te vas. Te vas y quedo en la desesperación de no saber que es lo que quieres de mi.

Vuelves...


Me miras otra vez y presientes que siempre voy a anhelar tus besos, y es cierto, lo deseo. Y vuelvo a caer por ti, jugándome las sensaciones en cada mirada. Te vas...

Esto se ha vuelto en un ir y venir, encontrarse, saber que caeremos en la pasión porque tenemos eso que llaman química. Yo adoro tus caricias y tu toque, en cómo invades mi fragilidad sabiendo que eres mi debilidad.

Vuelves otra vez... continúa el juego...

Pero esta vez pierdo, porque te vas y no vuelves otra vez, nunca más. Creo que sabes que esperaba algo más, pero somos diferentes, tu buscas algo incompatible conmigo.

No sufro, pero si te anhelo y te extraño, hoy más que nunca, veo mi cama y me parece verte allí, cierro los ojos y puedo sentir tus acaloradas manos sobre mi piel...

Espero volver a verte algún día, y si la vida me regala una oportunidad trataré que no se dé este juego: que te quedes hasta el final o que te vayas sin hacerme dudar...